Alguna vez miraste hacia arriba y viste limpiadores de ventanas en un rascacielos? ¿Por qué creés que pueden trabajar con tanta confianza suspendidos tan alto por encima del suelo? Son seguros porque saben que sus arneses de seguridad se fijan en el propio edificio y sus arneses seguirán firmes aun cuando la plataforma se caiga.
Tu vida la puedes vivir en el borde, con la confianza de esa manera. Cuando le damos a nuestra vida a Jesucristo, Él se convierte en nuestra seguridad. Gracias a Él, podemos arriesgar la vida al máximo y ser todo lo que hemos sido creados para ser.
Él nos mantiene seguros, a pesar de que la vida es a menudo insegura, a pesar de que nos decepcionen, a pesar de que el fondo se caiga.
¿Y vos? ¿Tenés la seguridad hoy en día, no importa qué desafíos y peligros tengas que enfrentar?
¿Por qué no tratas de vivir la vida con Cristo día a día, una vida que es segura y llena de emoción?

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